1. Señala cuáles
de estos elementos son propios de un diálogo planificado y cuáles de una
conversación espontánea.
a) Interrupciones al emisor
b) Muletillas y repeticiones
c) Gestos
d) Orden y precisión
e) Fórmulas de despedida
2. ¿Cómo crees que continuará esta conversación? Inventa
dos intervenciones más de cada interlocutor.
—Hola Mario, ¿qué tal te ha ido el examen de Inglés?
—No lo sé, papá. Era un poco complicado. He contestado a
todas las preguntas, pero…
—Seguro que apruebas con nota, ya verás…
3. Indica de qué clase es cada uno de estos
diálogos y explica alguna de sus características.
a)
Ninette: ¿Le aburro?
Andrés: No, qué va...
Ninette: ¿Por qué me mira?
Andrés: Como estamos hablando...
Ninette: Estoy segura de que le gustaría darme un beso, monsieur.
Andrés: ¡Por Dios!
Ninette: Sí, sí. Y puede dármelo, si quiere. Es usted simpático. No estamos en
España. Estamos en París. Vamos, decídase, voyons...
(Ella acerca la cara y Andrés le da un
tímido beso). ¡Oh, no! ¡Más!
Andrés: ¿Más?
Ninette: Oui...
Miguel Mihura: Ninette y un señor de Murcia, Espasa
b)
XL. Usted ha dicho en alguna ocasión que
necesitamos historias desesperadamente, sean películas o novelas, tanto como el
comer. ¿Cree que es porque nos acercan un poco al misterio o la magia de la
vida?
P. A. En cierta forma es así. Pero esa necesidad
concreta e imperiosa de que nos cuenten historias yo la explico sobre todo
porque es algo que nos ayuda a organizar la realidad, el caos de nuestra vida.
La iluminan. Hay una frase bellísima de Tarkovsky: «La gente hace arte porque
la vida no es perfecta». Y así es. Si la vida fuera perfecta, todo lo que
contempláramos fuera bello y las caras de la gente desplegaran siempre la mejor
de las sonrisas, no habría arte.
Entrevista a Paul Auster, en www.xlsemanal.com
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